ذَٰلِكَ مِنْ أَنۢبَآءِ ٱلْغَيْبِ نُوحِيهِ إِلَيْكَ ۚ وَمَا كُنتَ لَدَيْهِمْ إِذْ يُلْقُونَ أَقْلَٰمَهُمْ أَيُّهُمْ يَكْفُلُ مَرْيَمَ وَمَا كُنتَ لَدَيْهِمْ إِذْ يَخْتَصِمُونَ44
(44) Estas son noticias del No visto que te inspiramos.
Tú* no estabas con ellos cuando echaron suertes con sus flechas para saber cuál de ellos sería el tutor de Mariam, ni estabas allí cuando discutieron(A).
*[Muhammad.]
(44) Esto forma parte de acontecimientos que estaban fuera del alcance de tu percepción y que [ahora] te revelamos:30 tú no estabas con ellos cuando echaron suertes para ver quien sería el tutor de María,31 y no estabas con ellos cuando discutieron entre sí [acerca de ello](A).
30 Este pasaje parentético que va dirigido al Profeta, quiere poner de relieve el hecho de que la historia de María, tal como se narra en el Qur’an, procede directamente de la revelación y es, por tanto, intrínsecamente cierta a pesar de todas las diferencias entre este relato y el que ofrecen las escrituras que los cristianos consideran como auténticas (Muhammad Abdu en Manar III, 301 s.).
31 Véase la nota 26. La frase traducida por “echaron suertes” dice literalmente: “arrojaron sus cañas” –alusión obvia a una antigua costumbre semítica, parecida quizás a la adivinación por medio de flechas romas practicada por los árabes antes del Islam, y que aparece descrita en detalle en Lane III, 1247. El pronombre “ellos” se refiere a los sacerdotes, grupo del que Zacarías formaba parte.
44- Lo que el Qur’an te relata, ¡Muhammad!, pertenece a las grandiosas historias de los elegidos por Dios. Son parte de lo oculto que Dios te ha revelado. Y no estuviste presente cuando, usando flechas, se sorteaban para saber quién se encargaría de María. Tampoco estuviste presente cuando disputaban el alto honor de ser el tutor de María(A).
(A)El Evangelio Armenio de la Infancia de Jesus 4:3-7
“Era, en efecto, uso constante entre las familias de Israel salidas de la tribu de Judá y de la línea de David, colocar a sus hijas en el templo, donde se las guardaba en la santidad y en la justicia por el espacio de doce años, para allí servir, y esperar el momento de los decretos divinos, o sea, aquel en que el Verbo tomaría carne de una pura e impecable virgen, y, convertido exteriormente en uno de tantos hombres, pisaría la tierra con paso humano. La raza de Israel guardaba esa regla, consignada por escrito y conservada en el templo por la tradición de los antepasados. Y, a menos que no apareciese ningún signo o advertencia del Espíritu Santo, daban a aquellas jóvenes en matrimonio. Así se procedió con aquellas doce vírgenes, que eran de la raza de Judá y de la familia de David, y entre las cuales se encontraba la Virgen María, que tenía preeminencia sobre todas. Se las reunió de común acuerdo, y se las hizo comparecer en el lugar señalado. Y los sacerdotes consultaron la suerte a cuenta de ellas y a intención de los celibatarios, para saber quién de éstos recibiría una como esposa.
4. Y, cuando el Gran Sacerdote devolvió a los celibatarios sus tablillas respectivas, que había sacado del templo, vio que el nombre de cada una de las vírgenes estaba grabado sobre la tablilla de aquel a quien había tocado por mujer. Y, al tomar Zacarías las tablillas, éstas no llevaban ningún signo, excepto los nombres que se hallaban escritos en ellas. Pero, al entregar a José la última, en la cual se encontraba escrito el nombre de María, he aquí que una paloma, que salió de la tablilla, se posó sobre la cabeza del agraciado. Y Zacarías dijo a José: A ti te corresponde la Virgen María. Recíbela, y guárdala como esposa tuya, puesto que te ha caído en suerte por una decisión santa, para que se enlace contigo en matrimonio, como cada una de las otras vírgenes a uno de los celibatarios.
5. Mas José, al oír esto, resistió y repuso: Yo os ruego, sacerdotes y todo el pueblo, reunidos en este templo santo, que no me violentéis en presencia de todos. ¿Cómo haré nada de lo que me decís? Tengo una numerosa familia de hijos y de hijas, y quedaría avergonzado y confuso ante ellos. ¡No me violentéis! Mas los sacerdotes y todo el pueblo le contestaron: Obedece a la voluntad de Dios, y no seas recalcitrante e insumiso, porque no obras según la ley, al oponerte a esa voluntad. Y José dijo: Siendo, como soy, viejo, y estando próximo a la muerte, ¿por qué me obligáis a hacer en mi ancianidad cosas que no convienen a mi edad, ni a mi condición? Y el Gran Sacerdote dijo: Escucha. No tendrás vergüenza ni confusión de ningún lado, sino de todas partes bendición y gloria. Y José dijo: Hablas bien, pero la que me ha tocado es una niña, no una mujer, y, al verlo y comprenderlo, todos los hijos de Israel me pondrán en ridículo. Y el Gran Sacerdote dijo: Sabemos que eres bueno, justo y temeroso de Dios. Esta virgen es huérfana, y se ve privada de sus padres. La hemos tomado en tutela protectora, y en el templo la hemos residenciado, bajo la fe del juramento. Los sacerdotes y todo el pueblo acabamos de atestiguar legalmente que te ha caído en suerte María. Recógela por nuestra voluntad y nuestra bendición, y guárdala con santidad y con respeto, conforme a la ley a la tradición de nuestros antepasados, hasta que te llegue el momento de recibir la corona de gloria, al mismo tiempo que las otras vírgenes y los otros celibatarios.
6. Y José dijo: Tened piedad de los cabellos blancos de mi vejez. No me impongáis la carga, a que no tengo inclinación alguna, de guardarla con cuidado y con circunspección, como conviene. Es una virgen que acaba de llegar a la edad núbil, conforme a la naturaleza de las mujeres. ¿Cómo ha de ser para mí un deber aceptarla en matrimonio, ya que esto constituiría un pecado? Y el Gran Sacerdote dijo: Si no estabas dispuesto a consentir en las consecuencias de este acto, ¿quién te ha obligado a ello? ¿Por qué has venido con los otros celibatarios? Y advierte que, después de haberte presentado con ellos, y de haber tirado a la suerte, según el uso consagrado, has recibido del templo del Señor un signo bendito e indicativo de que Dios te ha concedido a María en matrimonio. Y José dijo: Yo no sabía esto de antemano, y, por mis propias reflexiones, no me era posible conocer el acontecimiento que se preparaba, ni sus resultas. Pero, repito, me hallo a punto de morir, y espero que respetéis los cabellos blancos de mi cabeza y mi vida sin tacha. Y el Gran Sacerdote dijo: Teme al Señor, y no resistas a sus órdenes. Recuerda cómo Dios procedió con Coré, Dathan y Abiron, y cómo la tierra se abrió y los tragó a causa del acto de desobediencia que cometieron. No los imites, si quieres evitar alguna desgracia imprevista, que te advenga de súbito.
7. Cuando José hubo oído estas palabras, se inclinó, se prosternó ante los sacerdotes y ante todo el pueblo, y sacando del templo a María, partió con ella, y la condujo a su casa, en la villa de Nazareth. Al llegar, le advirtió: Hija mía, presta oídos a lo que voy a decirte, y guarda su recuerdo. Yo proveeré a todas tus necesidades materiales, y tú habitarás aquí honestamente. Guárdate a ti misma, y por ti misma vela. No vayas inútilmente a parte alguna, y procura que nadie entre en casa, hasta que llegue el momento en que, Dios mediante, vuelva al lado tuyo. Sea eternamente contigo el Dios de Israel, Dios de nuestros padres. Y, habiendo hablado así, se levantó, y se puso en camino, para ir a ejercer su oficio de carpintero.”
Infancia de Yeshua
“Yosef había sido sacerdote en el templo del Señor. Alcanzada la edad de cuarenta años, tomó mujer, que le dio hijos e hijas: cuatro varones y dos hembras. He aquí sus nombres: Yehuda, Yosef, Ya’aqov y Shim’on (Ya’aqov, Yosef, Yehuda y Shim’on). Sus hijos más jóvenes (eran) Yosef y Shim’on. Los nombre da las muchachas eran Lisia (Asia) y Lidia. Y la mujer de Yosef murió dejando a su hijo Ya’aqov de cortaedad. Había vivido cuarenta y nueve años con su mujer, y, cuando ésta murió, pasó un año solo. Cuando Yosef quedó viudo Miryam tenía doce años de edad.
Y Yosef fue con los demás viudos. Y a la mañana siguiente, el Sumo sacerdote no vió prodigio alguno. Pero un emisario del Señor le dijo: Hay aquí una vara muy pequeña, con la que no has contado, a pesar de haberla puesto con las otras. Y en su vara había crecido una flor blanca. Y el sumo sacerdote dijo: Tú eres el designado por la suerte. Mas Yosef se negaba, diciendo: Soy viejo, y tengo hijos e hijas, y ella es una niña. No quisiera servir de irrisión. Pero el sumo sacerdote respondió a Yosef: Teme a tu Señor.
Y Yosef le dijo: Seré el guardián de la muchacha hasta saber cuál de mis hijos ha de tomarla por esposa. Pero el sumo sacerdote repuso: No podrá casarse con ningún otro.
Y dijo el sumo sacerdote a Miryam: Vete con Yosef y obedécele, hasta que llegue el tiempo en que efectúes el casamiento.”
إِذْ قَالَتِ ٱلْمَلَٰٓئِكَةُ يَٰمَرْيَمُ إِنَّ ٱللَّهَ يُبَشِّرُكِ بِكَلِمَةٍۢ مِّنْهُ ٱسْمُهُ ٱلْمَسِيحُ عِيسَى ٱبْنُ مَرْيَمَ وَجِيهًۭا فِى ٱلدُّنْيَا وَٱلْءَاخِرَةِ وَمِنَ ٱلْمُقَرَّبِينَ45
(45) Cuando dijeron los ángeles: ¡Mariam! Allah te anuncia una palabra procedente de Él cuyo nombre será el Ungido*, Isa hijo de Mariam; tendrá un alto rango en esta vida y en la Última; y será de los que tengan proximidad.
*[En árabe al-Masih, que se corresponde con Mesías.]
(45) He ahí, que los ángeles dijeron: “¡Oh María! En verdad, Dios te anuncia la buena nueva, mediante una palabra procedente de Él, [de un hijo] que será conocido como el Ungido32 Jesús, hijo de María; de gran eminencia en este mundo y en la Otra Vida, y [será] de los allegados a Dios.
32 Lit., “cuyo nombre será ‘el Ungido’ (al-masih)”. El apelativo al-masih es la forma arabizada de la palabra aramea meshiha que, a su vez, se deriva de la palabra hebrea mahsiah, “el ungido” –término aplicado con frecuencia en la Biblia a los reyes hebreos, cuya coronación solía ser consagrada mediante la unción con el óleo sagrado del Templo. Esta unción parece haber sido un rito tan importante entre los hebreos que el término “ungido” llegó con el tiempo a ser casi sinónimo de “rey”. Su aplicación a Jesús puede haberse debido a la noción, generalizada entre sus contemporáneos (a la que se hace alusión en varios puntos de los Evangelios Sinópticos) de que era descendiente por línea directa –y evidentemente legítimo—de la Casa Real de David. (Hay que hacer constar que esto no puede referirse al lado de su madre, porque María pertenecía a la casta sacerdotal descendiente de Aarón y, por tanto, a la tribu de Leví, mientras que David descendía de la tribu de Judá.) Cualesquiera que hayan sido las circunstancias históricas, es evidente que el apelativo de “el Ungido” era usado para designar a Jesús estando él vivo. En la versión griega de los Evangelios –que sin duda está basada en el original arameo que se ha perdido— este apelativo está traducido correctamente por Christos (nombre derivado del griego chriein, “ungir”), y en esta forma ha sido adoptado por todas las lenguas occidentales.
45- ¡Profeta!, menciona cuando los ángeles le anunciaron a María que Dios la agraciaría con un niño creado con Su palabra, de una forma fuera de lo común y acostumbrado en los nacimientos. Se llamaría el Mesías Jesús, hijo de María. Dios lo creó con una gran posición en esta vida, al ser Profeta y no tener defectos, y en la Otra, porque tendría un grado elevado entre los cercanos a Dios, de los Profetas más destacados.
وَيُكَلِّمُ ٱلنَّاسَ فِى ٱلْمَهْدِ وَكَهْلًۭا وَمِنَ ٱلصَّٰلِحِينَ46
(46) En la cuna y siendo un hombre maduro, hablará a la gente y será de los justos.
(46) Y hablará a la gente desde la cuna33 y de adulto, y será de los los allegados a Dios.
33 Alusión metafórica a la sabiduría profética que habría de inspirar a Jesús desde una edad muy temprana. En cuanto a la expresión min al-muqarrabun (“de los allegados”, e.d., a Dios), véase 56:11, en donde se denomina así a los más excelentes entre los moradores del paraíso.
46- Dios distinguió a Jesús con ciertas particularidades: hablaba a la gente desde su cuna de manera clara, comprensible y sabia. Así también les hablaba cuando creció y maduró, no habiendo diferencia- en cuanto al habla- entre su niñez y su madurez. Y fue de quienes fueron dotados por Dios con la bienaventuranza.
EL EVANGELIO ÁRABE DE LA INFANCIA 1:1-2
Palabras pronunciadas por Jesús en la cuna
I 1. Hemos encontrado estas palabras en el libro de Josefo, el Gran Sacerdote que existía en tiempo del Cristo, y que algunos han dicho que era Caifás.
2. El cual afirma que Jesús habló, estando en la cuna, y que dijo a su madre: Yo soy el Verbo, hijo de Dios, que tú has parido, como te lo había anunciado el ángel Gabriel, y mi Padre me ha enviado para salvar al mundo.
قَالَتْ رَبِّ أَنَّىٰ يَكُونُ لِى وَلَدٌۭ وَلَمْ يَمْسَسْنِى بَشَرٌۭ ۖ قَالَ كَذَٰلِكِ ٱللَّهُ يَخْلُقُ مَا يَشَآءُ ۚ إِذَا قَضَىٰٓ أَمْرًۭا فَإِنَّمَا يَقُولُ لَهُۥ كُن فَيَكُونُ47
(47) Dijo: ¡Señor mío! ¿Cómo voy a tener un hijo si ningún hombre me ha tocado? Dijo: Así será, Allah crea lo que quiere; cuando decide un asunto le basta decir: ¡Sé! Y es.
(47) Dijo: “¡Oh Sustentador mío! ¿Cómo podré tener un hijo, si ningún hombre me ha tocado?”
Respondió [el ángel]: “Así ha de ser: Dios crea lo que Él quiere:34 cuando dispone un asunto, le dice tan sólo: “Sé” –y es.
34 Véase 19:16–22 y las notas correspondientes. En el contexto de la historia de María en AlImrán, el anuncio que ella recibe, así como el otro, paralelo a ese, dirigido a Zacarías (versículos 39-40), quiere resaltar –de forma específica y en ambos casos— el infinito poder de creación de Dios: Su poder para crear las circunstancias en las que Su voluntad ha de manifestarse, haciendo así que se produzca cualquier acontecimiento, por inesperado o improbable que pueda parecer en el momento de su anuncio.
47- Asombrada por la existencia de un niño en circunstancias ajenas al modo natural de reproducción. María dijo: ¿Cómo tendré un niño si ningún hombre me ha tocado? Y Dios recordó que Él crea lo que quiere con Su poder y que no está limitado a las causas naturales. Si desea algo, lo hace.
El Evangelio Armenio de la Infancia de Jesús 5:3-8
“Y he aquí que el ángel del Señor llegó, y penetró cerca de ella, estando las puertas cerradas. El ser incorpóreo se le presentó bajo la apariencia de un ser corpóreo, y le dijo: Regocíjate, María, sierva inmaculada del Señor Como el ángel se le apareciera de súbito, María sintió pánico, y, en su pavor, era incapaz de responder. Y el ángel dijo: No te espantes, María, bendita entre todas las mujeres. Yo soy el ángel Gabriel, enviado por Dios para comu nicarte que quedarás encinta, y que darás a luz al hijo de Altísimo, el cual será un gran rey, y prevalecerá sobre la tierra toda. María le preguntó: ¿De qué hablas? ¿Qué es lo que expresas? Explícame este enigma. Y el ángel repuso: Lo que te he dicho, lo has oído de mi boca. Recibe la invitación contenida en este mensaje que acabo de hacerte y regocíjate. María dijo: Lo que me manifiestas es de una novedad desconcertante, que me llena de sorpresa y de asombro, pues afirmas que concebirá y pariré al tenor de las demás mujeres. ¿Cómo ha de ocurrirme esto, si yo no conozco varón? Y el ángel dijo: ¡Oh Santa Virgen María, no abrigues sospechas tales, y comprende lo que te revelo! No concebirás de una criatura, ni de un marido, ni de la voluntad de un hombre, sino del poder y de la gracia del Espíritu Santo, que habitará en ti, y que hará de ti lo que le plazca. María dijo: Lo que me anuncias me parece extraordinario y duro de creer. Yo no puedo conformarme, ni resignarme, con las cosas que me dices. Porque los prodigios de que me hablas, me parecen chocantes en principio e inverosímiles de hecho. Al oír tus palabras, mi alma se estremece de miedo, y tiembla. Mi espíritu continúa en la perplejidad, y no sé qué respuesta dar a tus discursos. El ángel preguntó: ¿Por qué te estremeces, y por qué tiembla tu alma?
4. Y María repuso: ¿Cómo podré conceder crédito a tus palabras, si jamás oí a nadie otras parecidas, y ni aun sé lo que pretendes comunicarme? El ángel dijo: Mis discursos son la exacta verdad. No te hablo a la ventura, ni conforme a mis propias ideas, sino que te digo lo que he oído del Señor, y que Dios me ha enviado a notificarte y a exponerte. Y tú tomas mi lenguaje por una falsedad. Teme al Señor, y escúchame. La Virgen repuso: No es que considere tus discursos vanos, sino que estoy poseída de un profundo asombro. Aquel que el firmamento y la tierra no pueden contener, ni envolver su divinidad, y cuya gloria no pueden contemplar todas las falanges celestes de espíritus luminosos y de seres ígneos, ¿podría yo sostenerlo, y soportar su ardor infinito, y abrigarlo en mi carne? ¿Cómo sería yo capaz de llevarlo corporalmente en mi seno, y de tocarlo con mis manos? Tu discurso es inverosímil; la idea, incomprensible, y su realización desconcertante. Se necesita más que toda la clarividencia del espíritu humano para escrutarlo y comprenderlo. ¿Quieres alucinar mi espíritu con un discurso engañador? ¡No será así! El ángel replicó: ¡Oh bienaventurada María, escúchame lo que decirte quiero! ¿Cómo la tienda de Abraham recibió a Dios bajo formas corpóreas, sin que el fuego se le aproximase? ¿Cómo habló Dios a Jacob, después de luchar con él? ¿Cómo Moisés, en el Sinaí, vio a Dios cara a cara, y la hoguera en que se le mostró ardió, sin consumirse? A ti te sucederá igual por otro concepto, y no tienes por qué temer a este propósito. Cree solamente, y oye lo que ahora voy a significarte.
5. María opuso aún: ¿Cómo me sucederá lo que dices? ¿Y cómo conocerá yo en qué día y a qué hora ocurrirá el suceso? Indícamelo. Y el ángel contestó: No hables así de lo que ignoras, y no te niegues a creer lo que no comprendes. Humilla tu oído, y cree todo lo que te revelo. María dijo: No hablo así por incredulidad, ni por desconfianza, pero quiero asegurarme con exactitud, y saber con certeza cómo la cosa me ocurrirá y en qué momento, a fin de que me halle dispuesta y prevenida. El ángel repuso: Su advenimiento puede acaecer a cualquier hora. Al penetrar en tu seno, y habitar en él, purificará y santificará toda la esencia de tu carne, que se convertirá en templo suyo. María dijo: Pero ¿cómo advendrá esto, puesto que, repito, no conozco varón? El ángel dijo: El Espíritu Santo vendrá a ti, y la potencia del Altísimo te cubrirá con su sombra. Y el Verbo divino tomará de ti un cuerpo, y parirás al hijo del Padre celestial, y tu virginidad permanecerá intacta e inviolada. María dijo: ¿Y cómo una mujer, conservando su virginidad, puede tener un hijo, sin la intervención de un hombre?
6. Y el ángel replicó: El caso no será como piensas. Tu maternidad no será efecto de una concupiscente pasión corpórea, ni tu embarazo consecuencia de una relación conyugal, porque tu virginidad permanecerá pura y sin tacha. La entrada del Verbo divino no violará tu vientre, y, cuando salga de él, con su carne, no destruirá tu pureza inmarchita, María exclamó: Tengo miedo de ti, porque me sonsacas con palabras gratas de oír, y que me causan viva sorpresa. ¿Es que quieres convencerme mediante frases engañosas, como sucedió a Eva, nuestra primera madre, a quien el demonio, conversando con ella, persuadió por discursos dulces y agradables, y que fue en seguida entregada a la muerte? El ángel dijo: ¡Oh Santa Virgen María, cuántas veces me he dirigido a ti, y te he dicho la exacta verdad! Y no crees en las órdenes y en el mensaje que te expresa mi boca, ni aun hallándome en tu presencia. De nuevo me dirijo a ti en nombre de Dios, para que tu alma no se espante ante mi vista, ni tu espíritu dude del que me ha enviado. Y no apartes de tu corazón las palabras que de mí ya has oído. No he venido a hablarte por artificio engañoso de ninguna especie, ni por trampa, ni por astucia, sino para preparar en ti el templo y la habitación del Verbo. María dijo: Ante la insistencia de tus discursos, siento sobrecogido mi ánimo, y me preocupa saber qué respuesta he de dar a lo que dices. Y, si no llego a convencerme a mí propia, ¿a quién podré descubrir mi situación, y persuadirlo de que no miento?
7. Y el ángel exclamó: ¡Oh Santa Virgen sin mancilla, no te ocupes de aprensiones vanas! María dijo: No dudo de tus palabras, ni tengo lo que dices por increíble, antes bien, soy dichosa, y me regocijan vivamente tus discursos. Pero mi alma se estremece y tiembla ante el pensamiento de que llevaré a Dios en mi carne, pada darlo a luz como a un hombre, y que mi virginidad continuará inviolable. ¡Oh prodigio! ¡Y qué maravilloso es el hecho de que me hablas! El ángel dijo: Una y otra vez he repetido mi largo discurso, dándote de él mi verídico testimonio, y no me has creído. Y María repuso: Te ruego, oh servidor del Altísimo, que no te enoje mi insistencia en preguntarte. Porque tú conoces la naturaleza humana y su incredulidad en toda materia. He aquí por qué yo quiero informarme fidedignamente, para saber al justo lo que ha de ocurrirme. No quedes, pues, descontento de las frases que he pronunciado. El ángel dijo: Llevas razón, pero ten fe en mí, que he sido enviado por Dios, para hablarte, y para anunciarte la buena nueva.
8. Y María respondió: Sí, creo en tus discursos, sé que es verdad lo que hablas, y acepto tus órdenes. Pero escucha lo que voy a decirte. Hasta el presente, he sido guardada en la santidad y en la justicia, ante los sacerdotes y ante todo el pueblo, después de haber sido legítimamente prometida a José, para ser su esposa. Y él se ha eñcargado de recogerme en su casa, para velar cuidadosamente por mí, hasta el momento que recibamos la corona de bendición, con las otras vírgenes y los otros celibatarios. Y, si vuelve, y me encuentra encinta, ¿qué respuesta le daré? Y, si me pregunta cuál es la causa de mi embarazo, ¿qué contestará a su interrogación? El ángel dijo: ¡Oh bienaventurada María, escucha bien mi palabra, y guarda en tu espíritu lo que voy a decirte! Esto no es obra del hombre, y el fenómeno de que te hablo no provendrá de nadie, y el mismo Señor lo realizará en ti, y él posee el poder de sustraerte a todas las angustias de la prueba. María dijo: Si la cosa es tal como la explicas, y el mismo Señor se digna descender hasta su esclava y su sierva, hágase en mí según tu palabra. Y el ángel la abandonó.”
وَيُعَلِّمُهُ ٱلْكِتَٰبَ وَٱلْحِكْمَةَ وَٱلتَّوْرَىٰةَ وَٱلْإِنجِيلَ48
(48) Y le enseñará la Escritura y la Sabiduría, la Torá y el Inyil.
(48) Y Él enseñará a tu hijo35 la revelación y la sabiduría, la Tora y el Evangelio,
35 Lit., “le enseñará”.
48- Dios enseña a este recién nacido la Escritura, el conocimiento correcto y beneficioso, la Torá, Libro revelado a Moisés (la paz sea con él), y el Evangelio que le será revelado.
وَرَسُولًا إِلَىٰ بَنِىٓ إِسْرَٰٓءِيلَ أَنِّى قَدْ جِئْتُكُم بِـَٔايَةٍۢ مِّن رَّبِّكُمْ ۖ أَنِّىٓ أَخْلُقُ لَكُم مِّنَ ٱلطِّينِ كَهَيْـَٔةِ ٱلطَّيْرِ فَأَنفُخُ فِيهِ فَيَكُونُ طَيْرًۢا بِإِذْنِ ٱللَّهِ ۖ وَأُبْرِئُ ٱلْأَكْمَهَ وَٱلْأَبْرَصَ وَأُحْىِ ٱلْمَوْتَىٰ بِإِذْنِ ٱللَّهِ ۖ وَأُنَبِّئُكُم بِمَا تَأْكُلُونَ وَمَا تَدَّخِرُونَ فِى بُيُوتِكُمْ ۚ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَةًۭ لَّكُمْ إِن كُنتُم مُّؤْمِنِينَ49
(49) Y será un mensajero para los hijos de Israel(B1) (y les dirá): He venido a vosotros con un signo de vuestro Señor: Voy a crear para vosotros, a partir de barro, algo con forma de ave. Soplaré en ello y será un ave con permiso de Allah.(B2)
Y sanaré al ciego(B3) y al leproso(B4) y daré vida a los muertos(B5) con permiso de Allah y os diré (sin haberlo visto) lo que coméis y lo que guardáis en vuestras casas. Y, si sois creyentes, en ello tenéis un signo.
(B1) San Mateo 15:21-28 – “La fe da la mujer cananea”
“Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. 24 Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. 27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.”
(B2) El Evangelio Armenio de la Infancia de Jesús 18:2-3
“2. Y Jesús fue a sentarse junto a ellos, y les preguntó: ¿Por qué permanecéis en silencio, y qué os proponéis hacer? Respondieron los niños: Nada. Mas Jesús insistió: ¿Quién de vosotros conoce algún juego? Los niños replicaron: No conocemos ninguno. Jesús exclamó: Mirad, pues, todos, y ved. Y, tomando barro de la tierra, amasó con él una figura de gorrión, sopló sobre su cabeza y el pájaro, como animado por un hálito de vida, echó a volar. Y Jesús dijo: Ea, id y atrapad a ese gorrión. Y ellos lo contemplaban embaídos y se maravillaban del milagro realizado por Jesús.
3. Y, amasando otra vez polvo del suelo, lo esparció por el aire hacia el cielo. Y el polvo se trocó en gran cantidad de moscas y de mosquitos, de los que toda la ciudad quedó llena y que molestaban en extremo a hombres y a animales. Y de nuevo tomó barro, con el que formó abejas y avispas, que echó sobre los niños, conmoviéndolos y alarmándolos en grado sumo. Porque aquellos insectos, cayendo sobre la cabeza y sobre el cuello de los niños, se deslizaban por dentro de su ropa hasta su pecho y los picaban. Y ellos lloraban y se movían de un lado para otro, dando chillidos. Mas Jesús, para apaciguarlos, los llamaba con dulce acento y, pasando su mano por las picaduras, les decía: No lloréis, pues vuestros miembros no sufren ya ningún daño. Y los niños se callaban. Y los habitantes de la ciudad y de la región, viendo tales prodigios, se decían los unos a los otros: ¿De dónde nos viene esta invasión de moscas y de mosquitos, que ha infestado nuestra población? Los niños dijeron: Viene de un muchacho, hijo de un viejo extranjero de cabellos blancos, que há obrado este prodigio. Y todos clamaron a una: ¿Dónde está? Los niños dijeron. No lo sabemos. (Porque Jesús había huido de allí y se había ocultado a sus miradas.) Y los que oían hablar de todas las obras de Jesús, deseaban verlo y exclamaban: Esto es cosa de Dios y no de un hombre.”
(B3) San Mateo 9:27-31 “Dos ciegos reciben la vista”
“Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! 28 Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¡Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. 29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. 30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. 31 Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.”
(B4) San Mateo 8:1-4 “Jesús sana a un leproso”
“Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. 2 Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 3 Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante se lepra desapareció. 4 Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos.”
(B5) El Evangelio Armenio de la Infancia de Jesús 17:3-14
“3. Otro día, Jesús fue a encontrarse con los niños, en el Sitio en que estaban reunidos, y les propuso: Vayamos a cualquier lugar distante y allí cazaremos pájaros. Ellos dijeron: Sí. Y marcharon a un paraje célebre, situado en la llanura, donde permanecieron el día entero, mas no consiguieron cazar pájaro alguno. Era un día de verano, y el calor sofocante de la atmósfera les incomodaba en extremo. Visto lo cual, Jesús tuvo piedad de ellos, y, tendiéndoles la mano, les dijo: No temáis, e incorporaos. Iremos hacia aquella roca que está ante nosotros, y a su sombra reposaremos. Mas, cuando llegaron a ella, seguían sin poder soportar la violencia de la temperatura, y algunos caían como muertos. Y, con el aliento entrecortado y los ojos fijos, miraban a Jesús.
4. Mas éste, levantándose, se colocó en medio de ellos y, con su vara, hirió la roca, de la que brotó una fuente de agua abundante y deliciosa, que existe hoy todavía, en la que todos abrevaron. Y, cuando hubieron bebido y se hubieron reanimado, adoraron a Jesús, el cual extendió la mano sobre el agua, e hizo aparecer en ella profusión de peces. Y ordenó a los niños que los agarrasen, y ellos lo agarraron en gran número. Y que recogiesen leña, que ardió, sin que nadie le pusiese fuego. Y asaron los peces, los comieron, y quedaron hartos. Luego agarraron más peces aún y marcharon alegres a sus casas, donde, mostrando lo peces de su pesca milagrosa, contaron los prodigios que había hecho Jesús. Y muchos de los habitantes de aquella ciudad creyeron en él.
5. Y, entre los compañeros de Jesús, los había de cierta edad, que, contando con su fuerza y con su vigor, llegaro a tiempo a su destino. Otros, empero, menores en edad, no podían, y, siguiendo detrás a los primeros, sin vestido, ni calzado, llegaron más tarde a sus hogares. Y uno de ello muchachito de tres años, se extravió en la llanura, se vio sin alientos, cayó al suelo, y se durmió. Muy de noche ya se despertó y, abriendo los ojos, miró a todos lados, y no vio a nadie. Entonces le faltaron los ánimos, y prorrumpió en amargo lloro. Y erró a la ventura durante la noche entera y, perdiendo su ruta, se alejó de la comarca. Y pasó tres días fuera de ella, sin que ninguno de los niños supiese lo que le había ocurrido. Después, el hambre, la sed y el ardor de los rayos solares le separaron el alma del cuerpo.
6. Y los padres del pequeño interrogaron a los niños, diciéndoles: ¿Dónde está nuestro hijito, que os ha seguido? ¿Qué ha sido de él? Los niños contestaron: No lo sabemos. Los padres dijeron: ¿Cómo no lo sabéis, si os ha seguido? Los niños dijeron: Sabemos que nos ha seguido, pero luego no pudimos averiguar su paradero. Los padres dijeron: ¿A qué hora habéis visto que estaba todavía con vosotros? Los niños dijeron: Hasta mediodía, todos lo vimos. Pero, cuando empezó a incomodarnos el calor del sol, y nos pusimos en fuga, lo perdimos de vista. Y, cuando Jesús nos reunió, y nos dio a beber agua sacada de la roca, no lo vimos ya en aquel sitio y supusimos que habría vuelto a casa.
7. Entonces los padres del niño fueron a ver al juez de la ciudad y le contaron toda la historia. Y el juez ordenó que compareciesen los niños ante él y les preguntó: Decidme la verdad, hijos míos, ¿qué se hizo del pequeño? Y ellos respondieron: ¡Oh juez, escúchanos! Ayer por la mañana, estando juntos, de común acuerdo, para ir a jugar, Jesús, el hijo de José, llegó en compañía de otros niños y les advertimos que nos disponíamos a marchar para un lugar distante. Y, como ese niño no quería volver de él, lo dejamos allí, y partimos. El juez dijo: Cuando os congregasteis en el mismo sitio, ¿lo vio alguno de vosotros? Y ellos dijeron: Sí, y con nosotros estuvo toda la jornada, hasta mediodía. Pero, cuando empezó a incomodarnos el calor del sol, nos dispersamos del sitio y lo perdimos de vista.
8. Mas el juez ordenó, severo: Id en su busca, y traédmelo muerto o vivo. Y ellos recorrieron todos los alrededores de la urbe, sin lograr encontrarlo. Y así se lo manifestaron al juez, a su regreso. Y él dijo: ¿Qué idea se os ha puesto en la cabeza? ¿Pensáis que conseguiréis escapar al castigo por la astucia? No, en mis días. Decidme, pues: ¿Cuál era el fin de vuestra expedición? ¿Quién invitó a ella al párvulo, y lo llevó consigo? Los niños observaron: Nadie lo invitó, ni lo llevé, y él mismo fue por su cuenta. Mas el juez repuso: No decís la verdad y os haré perecer a todos.
9. En seguida mandó que se los desnudase y se los azotase con varas de leña verde. Y, cuando se vieron despojados de sus vestidos, los niños consultaron entre sí, preguntándose: ¿Qué hacer, puesto que todos tenemos conciencia de ser inocentes, y no se cree en nuestras protestas de inculpabilidad? Uno de ellos dijo: ¿Por qué, a base de una suposición tan injusta, hemos de ser condenados a muerte? Y le dijeron: ¿Y qué se te ocurre hacer? Él dijo: ¿Conocéis a Jesús, el hijo del viejo José? Él estaba con nosotros, él se encontraba al frente nuestro, él nos llevó consigo, y él, por consiguiente, es quien nos puso en este peligro mortal. Mas sus compañeros objetaron: ¿Y qué mal nos hizo Cuando nos moríamos de sed, bajo un calor sofocante, él fue quien nos la apagó, sacando agua de la roca, y él quien nos dio peces que comiéramos, y luego pudimos volver a tiempo a nuestras casas. Pero el niño de opuesta opinión dijo: Y nosotros ¿qué delito hemos cometido, para ser condenados a muerte? Los niños dijeron: Demasiado sabes que no hablaremos mal de él. El niño opuso: Pero nosotros, repito, ¿de qué crimen castigable con la muerte podemos acusarnos? ¡No! Vayamos al juez, y echemos sobre él toda la acusación, puesto que es desconocido y extranjero en nuestra ciudad. Y, además, ¿no comprendáis que, por su causa, estamos bajo la amenaza de esta angustia y de estos tormentos? Si a él se lo condena, a nosotros se nos absolverá. Todos clamaron a una: Toma sobre ti la responsabilidad de su sangre. Y el juez, viendo que no le respondían, ordenó a los verdugos que les infligiesen la pena de azotes. Y, cuando los primeros golpes comenzaron a caer sobre sus espaldas, el niño enemigo de Jesús dijo al juez: ¿Por qué nos condenas, a pesar de nuestra inocencia? Y el juez repuso: Si sois inocentes, designad al que es digno de muerte. Los niños dijeron: El hijo de un viejo extranjero llevó a ese niño consigo, y no sabemos lo que le habrá hecho. El juez les preguntó: ¿Por qué no me habéis hablado de él antes? Y los niños respondieron: Creímos que hubiera sido una falta obrar así, porque es muy pobre, y está reducido a la mendicidad.
10. Y el juez mandó que le trajesen a Jesús, mas no se lo encontró. Entonces detuvieron a José, a viva fuerza, y lo hicieron comparecer ante el tribunal. Y el juez lo interrogó: ¿De dónde eres, anciano, y adónde vas? José respondió: Soy de una comarca lejana, y recorro este pais como extranjero desterrado. El juez añadió: ¿Dónde está tu hijo? José replicó: ¿Para qué lo quieres? El juez dijo: Tu hijo ha ido a jugar, llevando consigo a todos los niños de la ciudad, y uno de ellos no ha vuelto. Dime, pues, donde está tu hijo, y qué se ha hecho de él. José dijo: Cuanto a eso, lo ignoro. El juez dijo: No te escaparás de mis manos con semejantes excusas, como no me traigas al niño, muerto o vivo. José dijo: Soy viejo, y ¿cómo podré ir y venir, sin fatigarme, la jornada entera? El juez dijo: Tal vez lo encuentres en seguida en cualquier lugar. José dijo: ¡Oh juez, ordena a estos niños que me sigan en esta pesquisición, pues quizá saben dónde está el pequeño! El juez dijo: Sí, lo haré, pero los padres del niño también te seguirán. A estas palabras del juez, José lo saludó profundamente y marchó muy triste a su casa a contar a María lo que había ocurrido. Y ambos a dos se afligieron en extremo.
11. Y, al día siguiente, muy temprano, José, haciéndose preceder del niño Jesús, caminó unas doce millas fuera de la ciudad, y ambos encontraron en la llanura al niño, que había sucumbido al ardor de los rayos solares, como si hubiese sido quemado por el fuegó. Su cuerpo estaba ennegrecido, sus ropas grasientas, y desunidas sus articulaciones. Habiendo visto esto, volvieron a la ciudad, e informaron del hecho a los padres del niño. Y éstos, al marchar al lugar que se les indicó, y ver el estado en que su hijo se encontraba, lanzaron un grito y golpearon el pecho con piedras. Y, llorando, envolvieron en un lienzo al difunto, lo incorporaron, y lo condujeron hasta la puerta de la ciudad. Y todos los habitantes de la ciudad lo acogieron con gran duelo y se apiadaban de la catástrofe que le había ocurrido. Y, al cabo de una hora, los padres dijeron al juez: No lo llevaremos a la tumba, antes que hayas hecho perecer en el suplicio al hijo de ese viejo y condenado a su padre y a su madre a tormentos crueles y a la muerte. Y el juez dijo: Tenéis razón.
12. Entonces ordenó que Jesús compareciese ante el tribunal y le preguntó: ¿Por qué has provocado lance tan funesto, y atraído esta desgracia sobre nuestra ciudad? Y Jesús respondió: ¡Oh juez!, no cometas este acto de iniquidad, que a nadie es lícito enunciar o conocer. El juez dijo: ¿Qué debo, pues, hacer entre dos derechos contrarios? Jesús dijo: Sí obras lealmente, tus juicios serán justos. Donde no, incurrirás en pecado gravísimo. El juez dijo: No me respondas de esa suerte, para darme una lección ante todo el mundo. Yo no obro de mala fe, sino en justicia. Jesús dijo: Si procedieses con sinceridad, habrías de antemano hecho tu información cuidadosamente con arreglo a los testimonios, y después habrías juzgado conforme a las leyes. El juez dijo: ¿Cómo puedo hacer una información cuidadosa sobre tu declaración particular de que eres inocente? ¿Quién entonces ha ocasionado caso tan triste? Jesús dijo: Recibiste el testimonio de los que me imputan una cosa calumniosa, y no crees en la verdad de mis palabras. Pero muy pronto quedarás confundido. El juez dijo: Haz lo que quieras.
13. Y Jesús, colocándose frente al muerto, clamé a gran voz: Moni, hijo de Sahuri, levántate sobre tus pies, abre tus ojos, y di cuál ha sido la causa de tu muerte. Y el niño se incorporó en seguida. Y sus padres y sus conocidos lanzaron un grito y lo apretaron contra su corazón, diciéndole: Hijo mío, ¿quién te ha devuelto la vida? Y ¿1 dijo: El pequeño Jesús, el hijo del viejo. Y el juez, los sacerdotes de los ídolos y toda la multitud del pueblo se prosternaron ante Jesús, e interrogaron al niño, diciéndole: Hijo mío, ¿quién ha causado tu pérdida?
14. Y el niño repuso: Nadie, pues son inocentes todos. No lo condenéis, que no es responsable de mi muerte. Yo me había extraviado y, por efecto del hambre y de la sed, mi alma desfalleció. Cuanto a lo que me sucedió después, todo lo que sé es que me veis y que os veo. Y Jesús exclamó: Juez inicuo, ¿por qué querías condenarme al último suplicio injustamente? Y el juez, confundido, no sabía qué contestar. Y el niño permaneció con vida cerca de tres días, hasta el momento en que, admirados hasta la estupefacción, pudieron verlo todos los habitantes de la ciudad. Y de nuevo Jesús ordenó al niño: Duerme ahora, y reposa. Y, en el mismo instante, el niño se entregó otra vez al sueño. Y, luego de haber hablado y obrado como lo hizo, Jesús desapareció de la vista de cuantos sus dichos y sus hechos habían presenciado.”
(49) y [le hará] un enviado a los hijos de Israel.”36
“OS TRAIGO un mensaje de vuestro Sustentador. Os modelaré con barro la forma de [vuestro] destino y luego soplaré en ella, para que se convierta así en [vuestro] destino con la venia de Dios;37 y sanaré al ciego y al leproso, y resucitaré a los muertos con la venia de Dios:38 y os informaré de lo que podéis comer y de lo que debéis almacenar en vuestras casas.39 En todo esto hay, ciertamente, un mensaje para vosotros, si sois [realmente] creyentes.
36 El pasaje que sigue a continuación –hasta el final del versículo 51— puede ser entendido de dos maneras: bien como parte del anuncio hecho a María (dando a entender que hablaría así en el futuro) o bien, como un testimonio de lo que, más tarde, dijo en realidad a los hijos de Israel. Considerando la forma narrativa adoptada en los versículos 52 ss., parece preferible la segunda alternativa.
37 Lit., “[algo] con la forma de un pájaro (tair); y luego soplaré en ello, para que se convierta [o "y se convertirá"] en un pájaro…”. La palabra tair es uno de los plurales de ta’ir (“ave voladora” o “pájaro”), o bien un adjetivo (“volador”) derivado del verbo tara (“él voló”). En el uso pre-islámico, y también en el Qur’an, las palabras ta’ir y tair a menudo se emplean con el significado de “fortuna” o “destino”, tanto bueno como malo (como, por ejemplo, en 7:131, 27:47 o 36:19, y aún más claramente en 17:13). Este uso idiomático de tair y ta’ir está ilustrado mediante ejemplos en todos los diccionarios de árabe de prestigio; véase también Lane V, 1904 s. Jesús, en la forma parabólica que le era tan querida, da a entender aquí a los hijos de Israel que de la humilde arcilla de sus vidas modelará para ellos la visión de un elevado destino, y que esta visión, hecha realidad por la inspiración que Dios le había dado, se convertiría en su verdadero destino con la venia de Dios y por la fuerza de su fe (como se señala al final de este versículo).
38 Es probable que la “resurrección de los muertos” por parte de Jesús sea una descripción metafórica de cómo daba una nueva vida a gentes que estaban espiritualmente muertas; cf. 6:122 –”¿Es acaso aquel que estaba muerto [en espíritu] y al que dimos vida, y al que asignamos una luz para que pueda ver su camino entre los hombres, igual que quien está [perdido] entre tinieblas de las que no puede salir?” Si esta interpretación es correcta –y yo así lo creo—, entonces la “curación de ciegos y leprosos” tiene un significado similar: a saber, la regeneración interior de gentes que estaban espiritualmente enfermas y ciegas a la verdad.
39 E.d., “aquellas cosas buenas que podéis consumir en esta vida, y que buenas acciones debéis acumular como un tesoro para la Otra Vida”.
49- Dios envió a Jesús como Su mensajero a los israelitas, mostrando la veracidad de su mensaje con milagros que Dios le concedió: moldear la forma de un pájaro de barro y luego, soplándolo, darle vida y movimiento por la voluntad de Dios; curaba, con el poder de Dios, a los que habían nacido ciegos y los hacía ver; curaba a los leprosos dejándolos sin marca y, finalmente, resucitaba a los muertos. Todo esto lo hizo con el permiso y la voluntad de Dios. También solía decir a los israelitas lo que guardaban en sus casas; y siempre les advirtió que estas eran señales que Dios le otorgaba como prueba de que su mensaje era verdadero para que lo sigan y crean en él.
وَمُصَدِّقًۭا لِّمَا بَيْنَ يَدَىَّ مِنَ ٱلتَّوْرَىٰةِ وَلِأُحِلَّ لَكُم بَعْضَ ٱلَّذِى حُرِّمَ عَلَيْكُمْ ۚ وَجِئْتُكُم بِـَٔايَةٍۢ مِّن رَّبِّكُمْ فَٱتَّقُوا۟ ٱللَّهَ وَأَطِيعُونِ50
(50) Soy un confirmador de lo que había antes de mí en la Torá y os haré lícito parte de lo que se os prohibió.
He venido a vosotros con un signo de vuestro Señor, así pues, temed a Allah y obedecedle.
(50) “Y [he venido] a confirmar la verdad de lo que aún queda40 de la Tora y a haceros lícitas algunas de las cosas que [antes] os estaban prohibidas. Y he venido a traeros un mensaje de vuestro Sustentador; sed, pues, conscientes de Dios y obedecedme.
40 Lit., “lo que está entre mis manos”: para una explicación de esta expresión, véase la nota 3 del versículo 3 de este sura.
50- Y fui enviado a vosotros, confirmando la Ley de la Torá, que le fue revelada a Moisés, -les decía Jesús- y para haceros lícito, por orden de Dios, algo de lo que os fue vedado antes. Os he traído una señal de lo verdadero de mi mensaje. Así que temed a Dios y obedecedme.
إِنَّ ٱللَّهَ رَبِّى وَرَبُّكُمْ فَٱعْبُدُوهُ ۗ هَٰذَا صِرَٰطٌۭ مُّسْتَقِيمٌۭ51
(51) Allah es mi Señor y el vuestro, ¡Adoradle! Esto es un camino recto.
(51) “En verdad, Dios es mí Sustentador y también vuestro Sustentador; así pues, adoradle [sólo] a Él: este es un camino recto.”
51- Pues Dios vierte sobre mí y sobre vosotros de Su gracia. Me educó a mí y a vosotros. ¡Adoradle a Él exclusivamente! En verdad, este es el sendero recto.
۞ فَلَمَّآ أَحَسَّ عِيسَىٰ مِنْهُمُ ٱلْكُفْرَ قَالَ مَنْ أَنصَارِىٓ إِلَى ٱللَّهِ ۖ قَالَ ٱلْحَوَارِيُّونَ نَحْنُ أَنصَارُ ٱللَّهِ ءَامَنَّا بِٱللَّهِ وَٱشْهَدْ بِأَنَّا مُسْلِمُونَ52
(52) Y cuando Isa notó rechazo* en ellos, dijo: ¿Quiénes me ayudarán (en el camino) hacia Allah*? Entonces dijeron los discípulos*. Nosotros seremos los auxiliares de Allah*, en Allah creemos; ha testimonio de que estamos sometidos*.
*[Lit. el Kufr, la incredulidad.]
*[O: ¿Quiénes me ayudarán en llamar a la adoración de Allah? O: ¿Quiénes defenderán conmigo la causa de Allah?]
*[En árabe al-hawariyyun de una raíz, la misma que hurí, que significa ser extremadamente blanco. Se dice que fueron llamados así porque vestían de blanco por la pureza y sinceridad de sus corazones.]
*[Es decir: de Su din y de Su mensajero.]
*[Es decir: somos musulmanes.]
(52) Y cuando Jesús percibió su negativa a aceptar la verdad,41 preguntó: “¿Quienes serán mis auxiliares en la causa de Dios?”
Los vestidos de blanco42 respondieron: “¡Nosotros seremos [tus] auxiliares [en la causa] de Dios! ¡Creemos en Dios: sé testigo de que nos hemos sometido a Él!
41 Esto se refiere a un tiempo posterior, cuando Jesús experimentaba el rechazo de su pueblo y, en particular, de los fariseos.
42 Al-hawariyyun (sing. hawari) es el apelativo que se les da en el Qur’an a los discípulos de Jesús. Las interpretaciones que los comentaristas dan de este término (derivado de hawar: “blancura”) son muy numerosas, y van desde “aquel que blanquea ropas lavándolas” (porque esta era, al parecer, la ocupación de algunos de los discípulos de Jesús) a “aquel que viste ropas blancas”, o “aquel cuyo corazón es blanco”, e.d., puro (cf. Tabari, Rasi, Ibn Kazir). Sin embargo, lo más probable –tal como indica claramente la evidencia de los recién descubiertos rollos del mar Muerto– es que el término hawari fuera la expresión popular para designar a un miembro de la Hermandad de los Esenios, grupo religioso judío que existía en Palestina en tiempos de Jesús y al que, posiblemente, él también perteneciera. Los Esenios se distinguían por su marcada insistencia en la pureza moral y la conducta desinteresada, y vestían siempre túnicas blancas como señal externa de sus convicciones; y esto explicaría satisfactoriamente tal apelativo. El hecho de que el Profeta dijera en una ocasión: “Todo profeta tiene su hawari”, (Bujari y Muslim) no está reñido con la anterior interpretación, porque evidentemente estaba usando el término en sentido figurado, para evocar a “los auxiliares en la causa de Dios” que respondieron a la llamada de Jesús.
52- Cuando Jesús (la paz sea con él) llegó a su gente, los incitó hacia el sendero recto, pero la mayoría lo rechazó. Cuando éste les preguntó: ¿Quién me auxiliará en esta verdad que estoy predicando?, le respondió el pequeño grupo que tenía fe en Dios y en él: Nosotros te ayudaremos y te auxiliaremos, porque nos llamas hacia Dios. ¡Testifica que somos fieles a Dios y que seguimos Su mandato!
رَبَّنَآ ءَامَنَّا بِمَآ أَنزَلْتَ وَٱتَّبَعْنَا ٱلرَّسُولَ فَٱكْتُبْنَا مَعَ ٱلشَّٰهِدِينَ53
(53) ¡Señor nuestro! Creemos en lo que has hecho descender y seguimos al mensajero, incluye nuestro nombre entre los que dan testimonio.
(53) ¡Oh Sustentador nuestro! ¡Creemos en lo que has hecho descender y seguimos a este enviado; cuéntanos,43 pues, entre aquellos que dan testimonio [de la verdad]!”
43 Lit., “inscríbenos”. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el verbo kataba significa también “reunió” o “agrupó”, y de él se deriva el nombre katiba, “un cuerpo, o un equipo, de hombres”.
53- Decimos: ¡Señor! Creímos en el libro que revelaste a Tu Profeta. Seguimos las órdenes del Mensajero Jesús (la paz sea con él). Cuéntanos entre los testigos de que Tu Mensajero hizo llegar el mensaje y de que los israelitas son los incrédulos y rebeldes renegados.
وَمَكَرُوا۟ وَمَكَرَ ٱللَّهُ ۖ وَٱللَّهُ خَيْرُ ٱلْمَٰكِرِينَ54
(54) Y maquinaron, y maquinó Allah; y Allah es el que mejor maquina.
(54) Y los incrédulos intrigaron [contra Jesús];44 y Dios intrigó también [contra ellos]: y Dios es el mejor de los que intrigan.
44 Lit., “ellos intrigaron” –referido a aquellos judíos que rehusaban aceptar a Jesús como profeta y querían matarle.
54- Los renegados israelitas habían planeado una trampa oculta para combatir el mensaje de Jesús (la paz sea con él). Pero Dios desbarató sus confabulaciones, fracasando sus planes. Y es que Dios es más sabio y más fuerte que los que planean.
إِذْ قَالَ ٱللَّهُ يَٰعِيسَىٰٓ إِنِّى مُتَوَفِّيكَ وَرَافِعُكَ إِلَىَّ وَمُطَهِّرُكَ مِنَ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ وَجَاعِلُ ٱلَّذِينَ ٱتَّبَعُوكَ فَوْقَ ٱلَّذِينَ كَفَرُوٓا۟ إِلَىٰ يَوْمِ ٱلْقِيَٰمَةِ ۖ ثُمَّ إِلَىَّ مَرْجِعُكُمْ فَأَحْكُمُ بَيْنَكُمْ فِيمَا كُنتُمْ فِيهِ تَخْتَلِفُونَ55
(55) Cuando dijo Allah: ¡Isa! Voy a llevarte y a elevarte hacia Mí y a purificarte de los que se niegan a creer.
Hasta el Día del Levantamiento consideraré a los que te hayan seguido por encima de los que se hayan negado a creer, luego volveréis a Mí y juzgaré entre vosotros sobre aquello en lo que discrepabais.
(55) He ahí, que Dios dijo: “¡Oh Jesús! Ciertamente, te haré fallecer y te exaltaré hacia Mí, y te libraré de [la presencia de] los que se empeñan en negar la verdad; y situaré a los que te siguen [muy] por encima de los que se empeñan en negar la verdad, hasta el Día de la Resurrección. Entonces, volveréis todos a Mí y Yo juzgaré entre vosotros sobre aquello en lo que discrepabais.45
45 Esto va dirigido a todos los que veneran a Jesús (e.d., los cristianos, que creen que es “el hijo de Dios”, y los musulmanes, que le consideran un profeta) y también a aquellos que le rechazan. En cuanto a la promesa de Dios a Jesús, “te exaltaré hacia Mí”, véase sura 4, nota 172.
55- ¡Muhammad!, menciona cuando Dios dijo: ¡Jesús! Cumpliré con tu tiempo; no dejaré que nadie te mate. Te elevaré hasta Mi gloria, salvándote así de los que desean asesinarte. Y haré de tus seguidores, los que no se desviaron de tu religión, vencedores sobre los que no siguieron tu guía hasta el Día del Juicio. Luego tendréis todos vuestro destino en la otra Vida, y allí juzgaré entre vosotros en todo lo que disputabais sobre la religión.